Abrazo el aire de tu ausencia,
el triste traqueteo de los trenes
que giran en círculos,
las nuevas historias
mas viejas del mundo.
y entonces dije te quiero
a las paredes desnudas,
a los adoquines rotos,
a las noches etílicas.
Mas no poder soñarte
es mi castigo.
La culpa, mi fragancia preferida,
se une, se solapa
con los poros de mi piel
Incierto es el final de los finales;
la duda de otro mundo posible
Cerrar el altar de las huidas
Al cielo, eterno y transitorio,
le falta siempre un cuerpo de mujer.
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