sábado, 29 de octubre de 2011

7

Abrazo el aire de tu ausencia,

el triste traqueteo de los trenes

que giran en círculos,

las nuevas historias

mas viejas del mundo.

y entonces dije te quiero

a las paredes desnudas,

a los adoquines rotos,

a las noches etílicas.

Mas no poder soñarte

es mi castigo.

La culpa, mi fragancia preferida,

se une, se solapa

con los poros de mi piel

Incierto es el final de los finales;

la duda de otro mundo posible

Cerrar el altar de las huidas

Al cielo, eterno y transitorio,

le falta siempre un cuerpo de mujer.

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